Un viaje en directo pero si pagar conexión, que está muy cara
Hola a todos. Esto es Wifitravel, un blog para hablar de viajes antes, durante y después de los viajes. Y todo sin pagar ni un euro de conexión a Internet.
miércoles, 7 de agosto de 2013
Hoteles por horas en España
Hoy navegando un poco he descubierto un sistema de alojamiento que pensaba que no existía en España, los hoteles por horas. Una web (por ahora creo que sólo ésta) llamada ByHours.com los ofrece en todo el país mediante una página web bastante práctica e intuitiva.
No se trata de los famosos hoteles cabina de Japón (o las cabinas de siesta como en la foto), que el cliente occidental medio rechaza por claustrofóbicos. Ni tampoco de las salas de tránsito que ofrecen algunas aerolíneas, sino de hoteles normales que admiten la contratación de sus habitaciones por periodos inferiores a los tradicionales. Así por ejemplo, una noche (12 horas) en Madrid te puede salir a 66 euros en hotel de cuatro estrellas y 40 en uno de tres.
También ofrecen fracciones más pequeñas, como 6 o 3 horas, lo que resulta útil para el viajero de negocios o para los que hacen escala larga en algún aeropuerto, si sólo quieren descansar un poco o darse una ducha. En estos casos la tarifa se reduce hasta 30 euros en hoteles de 4 estrellas y 20 en los de 3. Pero si estáis pensando en dormir la siesta en un hotel de Gran Lujo y de paso vivir por unas horas como una estrella de rock de gira (pero sin groupers en la puerta) tendréis que esperar mejores tiempos, ya que los 5 estrellas de Madrid no se bajan del burro y te cobran nada menos que 150 euros por pasar tres horas en una habitación. Vamos, una siesta de lujo.
Yo por ahora no los he probado. De hecho me vendrían bien para mi próximo viaje, ya que hago una escala en Miami de unas 18 horas para la que había reservado un hotel con tarifa normal, pero ByHours.com por ahora no ofrece reservas en EEUU o bien todos los hoteles están llenos, como dice su página (lo cual dudo).
Breakfast crashers
Por cierto, hablando de hoteles, parece que están proliferando los Free-Breakfast-Hotel-Crashers (siguiendo la pauta de la comedia 'Wedding Crashers'), según publica el MiamiNew Times. Ocurre sobre todo, según la noticia, en aquellos hoteles cuyo desayuno se sirve a nivel de calle y cerca de la puerta. Si son descubiertos, los crashers parten con ventaja, ya que los hosteleros tan sólo pueden tratar de cobrar el precio del desayuno y muy raramente llamarán a la policía, pues esto siempre resulta un problema en un comercio cuya principal función es atraer gente, no asustarla con coches patrulla en la puerta.
La verdad es qye es una idea que se me ha pasado bastantes veces por la cabeza, ya que si bien hay hoteles donde te preguntan el número de habitación cuando entras, otros, como los tipo 'playa todo incluido' por ejemplo, son bastante más permisivos. Estaría bien hacer una lista de posibles hoteles objetivos para los Breakfast Crashers.
lunes, 29 de julio de 2013
Cambio de planes, destino Hawaii
Hola a todos. Hemos decidido dar un 'pequeño' giro a nuestro viaje a Florida. Finalmente Miami no será nuestro destino sino sólo una parada hacia unas islas que hasta ahora sólo soñábamos con visitar: ¡¡¡¡¡Hawai!!!!! (esperamos tener una visión mística como le ocurrió a Don Draper de Mad Men en su visita).
En parte nos ha convencido el mal tiempo que suele hacer en esta época del año en Florida, en parte que estábamos obligados a coger un vuelo hacia Nueva Orleans si no queríamos darnos una paliza de coche y que seguramente no íbamos a encontrar mejor oportunidad en nuestra vida de visitar el archipiélago polinesio, ya que al fin y al cabo estamos a medio camino.
El billete normal desde España a Hawaii (las dos 'i' en su versión americana) ronda los 1.000 euros, casi siempre con dos escalas. La suma de nuestro vuelo a Miami más el traslado a Hawaii llega a ese precio, aunque nosotros tendremos una escala más. Sin embargo, pasaremos dos noches en Miami, una a la ida y otra a la vuelta, lo que reducirá un poco la pesadez de tantas horas de vuelo (diez entre Florida y Hawaii). Además volamos siempre con American Airlines, lo que nos asegura vuelos de sustitución si hay algún retraso y perdemos una escala.
Ahora hay que decidir qué islas visitar y sólo podrán ser dos, ya que vamos únicamente ocho noches (más una que haremos en el avión). Hawaii tiene cuatro islas principales: Oahu, Big Island, Maui y Kauai. Oahu es donde se encuentra Honolulú, la capital, y a donde llega nuestro vuelo, así que la primera isla ya está clara. Es con diferencia la más turística, con la zona de Pearl Harbor y si te alejas de la capital tiene también playas impresionantes, paisajes montañosos de ensueño y el plus de las atractivas localizaciones de la serie Lost.
Además Honolulú cuenta con la playa más famosa (no la mejor) del archipiélago, Wakiki, donde se supone nació el surf. La idea es pasar allí tres noches y las otras cuatro en otra de las islas. Y aquí llega nuestra gran duda. Big Island o como en realidad se llama, Hawai, es la más grande de las islas, la más joven y tiene un impresionante volcán aún vivo, además de playas paradisíacas. Después está Kauai, la más pequeña, pero seguramente con las mejores playas, impresionantes paisajes montañosos visibles a pie de playa y la mejor oferta de deportes de aventura. Finalmente tenemos Maui, que combina playas y volcanes y ofrece posiblemente más tranquilidad que las anteriores.
Ah, además de Lost , en Hawaii también se ha rodado la saga de Jurasic Park (esta vez en Kauai), lo que da una idea de la diversidad de paisajes que se pueden encontrar en estas islas.
En fin, que aún está todo por decidir a menos de un mes para nuestra partida. Pero va a ser seguro un viaje fantástico y eso es lo más importante.
martes, 11 de junio de 2013
Nueva York ida y vuelta por 500 euros con Air Europa
Air Europa comienza a ofrecer vuelos de ida y vuelta desde Madrid a Nueva York por 500 euros. Se trata de vuelos directos que la compañía española empieza a vender para este mes de junio pero, según he comprobado, en septiembre siguen activos. Se trata, ofertas puntuales a parte (como la de British de la pasada primavera a 400 euros), del mejor precio del mercado y una buena forma de cruzar el charco y conocer una de las ciudades más impresionantes del mundo.
Aquí tienéis el enlace por si queréis consultar precios, aunque también lo podéis encontrar en buscadores como Skyscanner.
miércoles, 10 de abril de 2013
Próximo destino: Miami y Nueva Orleans
La búsqueda de billetes baratos para volver a cruzar el charco dio hace unas semanas resultado y hemos aprovechado una oferta que sacó British Airways, American Airlines e Iberia para viajar de nuevo a Estados Unidos (400 euros el billete de ida y vuelta). El destino esta vez será Miami, con la intención de coger allí un coche alquilado y recorrer el Golfo de México hacia Nueva Orleans.
Por ahora sólo tenemos los billetes de avión y le estamos dando vueltas a la idea de alquilar el coche entre las dos ciudades y volver con un vuelo interno o bien hacer el viaje en coche de ida y vuelta. Lo que está claro es que iremos en época de riesgo de tormentas tropicales y que, como mínimo, nos caerá algún chaparrón de vez en cuando.
A parte de Nueva Orleans (mansiones y plantaciones, el French Quarter, el jazz, la comida criolla, las ciénagas), tenemos al sur de Miami el pintoresco Cayo Hueso, al que se llega por una carretera sobre el mar que James Cameron aprovechó para el rodaje de 'Mentiras arriesgadas'. Como pasamos de parques temáticos, nuestro objetivo prioritario serán las playas, y en el Key West (en inglés) están las mejores, al menos las más tropicales. Pero el sur de Alabama y en la costa noroeste de Florida también tienen algunas playas espectaculares como Destin o las paradisíacas islas parque natural del sur de Luisiana. Por el camino también podremos ver los vestigios de la colonización española y francesa, y el impresionante destructor USS Alabama, convertido en museo en la ciudad costera de Mobile.
martes, 22 de enero de 2013
Fin de semana en Roma, la versión del director
Hola a todos. Tal y como prometí aquí va la versión extendida del último viaje a Roma. La anterior la metí desde la tablet aún allí y ni siquiera pude incluir fotos.
Los vuelos
Los compramos unos dos meses antes. Pese a ser un aeropuerto low-cost, en Alicante no hay conexión directa con Roma, así que los cogimos desde Valencia. Rayanair es la que tiene las conexiones más baratas, pero a la vuelta salía demasiado temprano, así que fuimos con la compañía irlandesa (Valencia-Ciampino, 24 euros), viernes a las 9, y volvimos con Vueling (Fuimicino-Valencia, 40 euros), que salía más tarde. De todas formas sólo nos sirvió para no madrugar el domingo, porque salimos a las 10 y de todas formas no pudimos aprovechar esa mañana.
Fue buena idea adelantarse en la compra de los billetes porque los de Ryanair, por ejemplo, a una semana del vuelo ya costaban 130 euros sólo la ida. Ambos vuelos fueron bastante tranquilos y sólo al volver a Valencia el temporal de viento nos metió el miedo en el cuerpo, pero el aterrizaje fue perfecto.
Hotel
Elegimos un B&B llamado Buonarroti Suites (o Home, según las habitaciones que elijas). Está en la calle Carlo Alberto, entre las paradas de metro de la estación de Termini y de Victor Manuel. A 15 minutos andando del Coliseo y 30 de Piazza Navona. Aunque lo escogimos principalmente por su cercanía a la estación de tren, conectada con ambos aeropuertos, finalmente ni la pisamos.
De todas formas resultó una buena elección por precio (60 euros la noche, desayuno incluido), limpieza y caractarísticas de las habitaciones (el hotel tiene las Suites, recién renovadas, o las Home, más baratas y viejas), amabilidad de los trabajadores y situación.
El transporte
Como éramos cuatro, finalmente no utilizamos el tren ni al llegar ni al volver. El taxi tiene precios cerrados por el Gobierno municipal desde Ciampino y Fuimicino (30 y 48 euros, aquí un enlace muy práctico con los transportes), nos salía más barato que los cuatro billetes del tren express a Fuimicino (15 euros cada uno desde o a Termini) y era más cómodo que las opciones de Ciampino (tren a 1,5 euros pero con la estación separada del aeropuerto; los billetes de bus directos a Roma costaban cuatro euros, pero finalmente optamos también en Ciampino el taxi).
Los taxis en Roma tienen fama de tramposos, pero nosotros no tuvimos ningún problema. A la ida reclamamos el precio cerrado y lo cumplieron. A la vuelta el taxista puso el taxímetro, lo que nos mosqueó, pero al llegar al aeropuerto marcaba justo la tarifa oficial, 48 euros, extraño pero correcto.
Por Roma usamos el metro. Cuesta 1,5 euros por viaje y aunque sólo tiene dos líneas, al estar nosotros justo en el cruce entre ellas (Termini) nos vino muy bien. Hay trenes viejos y nuevos, como las paradas y los pasillos, pero es seguro.
Comida
(Spaguetis caros y baratos) Comimos desde bocadillos hasta en un restaurante de categoría, pero el mejor sitio con diferencia fue una pizzería económica, La Focaccia (junto a Piazza Navona, sitio tradicional con horno de leña, nos costó sólo 9 euros pizza, bebida y postre). Fue incluso mejor que el local más valorado de Tripadvisor, el Ad Hoc (restaurante pijillo cercano a Popolo en el que pedimos a carta, ya que el menú degustación más barato costaba 65 euros. Salimos al final a 25 por cabeza y aunque se portaron muy bien y nos obsequiaron incluso con una botella de espumoso de regalo, la verdad es que no nos gustó la comida).
Con los restaurantes en Roma hay que tener el mismo cuidado que con el taxi. Fijarte en los precios y preguntar antes de pedir, para no llevarte sorpresas después. En algunos sitios te hacen pagar Servici o Coberto (que encarecen un buen porcentaje la cuenta) y en otros no.
El café más o menos lo mismo. Todas las cafeterías tienen una pequeña barra donde el café te cuesta de 0,80 a 1 euro, pero si se te ocurre sentarte te pueden cobrar hasta 6 euros, así que cuidado.
Esta pequeña guía de la comida romana me ayudó mucho.
La crónica
(Puesto de trípodes en el Coliseo, abundan por Roma) Llegamos al hotel a las 12 del mediodía. Dejamos las maletas y cogimos el metro hasta el Coliseo (viajábamos cuatro personas, entre ellas una mujer mayor, así que el metro resultó fundamental). Allí dimos un paseo por el Foro (sin entrar) y comimos en el sitio de bocadillos frente a Piazza Venezia (primera clavada, aunque no muy dura).
De allí fuimos al Capitolio y bajamos de nuevo al Metro para dirigirnos hacia Plaza de España. Fuimos hasta la Fontana de Trevi (con menos turistas de los habituales debido al mal tiempo y la época) y subimos después hacia la zona de tiendas de Condotti (super boutiques) y Corso y Babuino (más económicas). Por en medio un helado delicioso pese al frío (2 euros, grande y delicioso). Hay un outlet de marcas en el cruce cerca del cruce entre Babuino y Gesu y Maria, creo que se llama Discount dell'Alta Moda, pero según la opinión de las expertas, no merecía la pena.
Volvimos en metro desde Popolo a Victor Manuel y cenamos en un restaurante cercano al hotel donde probamos la Flor de Calabaza por primera vez.
Al día siguiente nos levantamos temprano (bueno, no mucho) y nos fuimos al Vaticano. Lloviznó casi todo el día, pero como llevábamos paraguas nos benefició, porque acobardó a muchos turistas, a tenor de lo que nos fuimos encontrando. A las 9:30 no había cola para entrar a la Basílica y dentro tampoco mucho follón. Estuvo muy bien la visita.
Después bajamos hasta el río y nos paramos a tomar un café aún en el Vaticano (segunda clavada, por sentarnos en vez de quedarnos en la barra; pero bueno, lo sabiamos). Pasamos por el castillo de San Angello y cruzamos el puente en dirección Piazza Navona. La lluvia arreciaba y la vimos prácticamente desierta. Una gozada para las fotos.
De allí al Panteón, el edificio que más me gusta de Roma precisamente por ser en único en pie que data de la época romana. Como encima está abierto por arriba el agua se filtraba y dejaba una estampa preciosa, aunque nuestra camarica digital no pudiera captarla.
De nuevo Fontana y tiendas, callejeando. Me encontré con exposiciones de Brueghel y Vermeer, por lo que otra opción si tenéis tiempo es consultar la agenda cultural de la ciudad cuando vayáis, seguro que hay varias muestras temporales que visitar.
Volvimos andando al hotel aprovechando para ver las iglesias del Quirinale y Maria Maggiore (impresionantes las dos aunque cada una a su modo).
Volvimos al centro a cenar y regresamos tranquilamente. Al día siguiente taxi al aeropuerto y de vuelta.
(Camiseta 'pirata' de la Roma, 10 euros)
sábado, 19 de enero de 2013
¡Ver Roma en dos días es posible!
Hola a todos. Estamos reventados pero satisfechos. Llegamos ayer por la mañana y creo que hemos hecho un recorrido bastante completo de Roma. Y todo a un ritmo tranquilo, nada de rally-tour japonés.
En total hemos visto el Coliseo y el Foro sin entrar, el Capitolio, el Monumento de la Victoria, la Fontana de Trevi, la plaza Navona, el Panteón, el Ara Pacis y el Mausuleo, y la Basílica de San Pedro. Y también las iglesias del Quirinale y Maria Maggiore, ademas de varios cafés, pizzas y estupendos 'dolces'.
Esta claro que por falta de tiempo nos hemos perdido algunos destinos importantes, como los museos Vaticanos y Villa Borghese o el recorrido del Foro y el Palatino, pero lo hemos pasado bastante bien, sin prisas, sin colas y disfrutando del paseo.
Colgare un post mas amplio, pero aqui algunos consejos aún desde Roma:
1. Cuidado con el café en la mesa. Si en barra vale de 0,80 a 1 euro, sentado en zona turística te costará cuatro o cinco veces más.
2. El precio del taxi al/desde el aeropuerto es cerrado, 30 en Cia y 48 en Fui. Díselo al taxista y no habrá problema.
3. Roma se puede recorrer andando perfectamente. Si estás cansado y te viene bien el metro es una buena opción.
4. Los italianos entienden fácilmente el español.
Bueno. Me extenderé y colgaré fotos más adelante.
Un saludo y buen viaje.
jueves, 17 de enero de 2013
Fin de semana en Roma
Hola a todos. Este fin de semana hacemos un viaje relámpago a Roma. En total no estaremos ni 48 horas, pero hemos decidido tomárnoslo con calma y nos limitaremos a pasear tranquilamente por la Ciudad Eterna.
Volamos con lo mejor de lo mejor, por supuesto: Ryanair de ida de Valencia a Ciampino y Vueling de vuelta de Fiumicino a Valencia. Esperemos que lo barato no nos salga caro. Ah, imagino que no descubro nada, pero os recomiendo que para esta clase de vuelos os adelantéis al menos dos meses, porque por poner un ejemplo, el vuelo de Ryanair que nos costó 24 euros ahora vale 130.
Allí nos alojaremos en el Buonarroti Suites. Es un B&B cercano a la estación de tren de Termini que recientemente ha renovado una parte de sus habitaciones, en las que presumiblemente estaremos. Eso espero. Sale barato, 65 euros la noche, y desayuno y Wifi, lo más importante, jeje. La situación del hotel la escogimos pensando en ir y volver al aeropuerto en tren, pero como vamos cuatro personas, optaremos por el Taxi, para lo que me he descargado la hoja de tarifas obligatorias de Roma, por si hay que discutir un poco.
Respecto a las rutas que hemos planeado, teniendo en cuenta la composición del grupo, serán bastante suaves:
Primer día: Llegamos a las 11:00 a Roma. Hacia el Coliseo pasando por alguna iglesia y si puede ser por el monumento a Victor Manuel. De allí al Foro y al Palatino. No está claro que vayamos a entrar a ninguno de los monumentos, asi que debería sobrar tiempo por la tarde para ir a la zona de Plaza de España y las tiendas que (dado una vez más la composición del grupo, será seguramente lo más demandado).
Segundo día: Basílica de San Pedro, Sant Angello, Piazza Navona, Pantheon y Fontana de Trevi. Y de nuevo, seguramente, tiendas. Aprovecharemos la noche para ir a cenar a un buen sitio y hemos reservado en un restaurante bastante bien valorado en Tripadvisor, el Ad Hoc.
Amenaza con lluvia y hará frío, aunque no bajo cero. Actualizaré el blog desde el hotel, si no estoy muerto de cansancio.
¡Hasta pronto!
Imágenes de Difrutarroma.com y Fathergorgonzola
¡Siguen las rebajas de enero!
Si Emirates Airlines inició el año rebajando los precios de sus vuelos, a la fiesta de las rebajas se han unido también Alitalia y British Airways. El problema, que tienes que reservar antes de 20 o del 31 de enero, aunque los vuelos se vayan a realizar durante todo 2013.
En cualquier caso, si te interesan, con Ailitalia puedes obtener vuelos de ida y vuelta a Japón por 444 euros y a Nueva York por 399.
Con British tienes vuelos de ida y vuelta a Japón y a Canadá por 540 euros.
Bueno, espero que os sirva de ayuda.
lunes, 7 de enero de 2013
Emirates rebaja precios hasta el 10 de enero
Buenas a todos. Ya me encuentro enfrascado en la preparación de un nuevo viaje, esta vez a Tailandia, y como de vez en cuando rastreo Internet buscando buenas tarifas, he encontrado vuelos bastante baratos a Bangkok para Semana Santa, concretamente con Emirates desde Madrid, a 609 euros ida y vuelta a través de la web Tix.es
La razón de esta bajada de precios, de casi 100 euros, es una promoción que la aerolínea árabe mantendrá en principio sólo hasta el 10 de enero. Aquí os dejo en enlace a la página web de la oferta.
Yo tengo pensado viajar en verano, pero espero que a alguno de vosotros os sirva esta oferta. ¡Buen viaje!
(Foto de Koh Phi Phi Le hecha por Cristina F en Tripadvisor)
viernes, 14 de diciembre de 2012
Volvemos a España
El último día de cada viaje siempre es el de la compra de regalos, pero se puede decir que en este ya llevábamos una buena dosis de tiendas, así que tampoco quedaba mucho por hacer.
Nos levantamos temprano para ir al mercado de pescado de Tsujiki, aunque no a las 5, como decía la guía, ya que da la casualidad de que en diciembre la gran afluencia de productos impide que los turistas puedan observar la famosa subasta. Lo que no había problema en hacer era entrar al mercado, si bien no hay una zona para visitas, ni una puerta estricta de entrada ni siquiera un camino que el viajero despistado pueda seguir dentro. Es un mercado vivo, lleno de materia prima y de vendedores y compradores, y sobre todo de carretillas eléctricas de las que hay que cuidarse para que no te atropellen. Para que os hagáis una idea del ajetreo que había ahí dentro, solo os diré que hay hasta policías regulando el tráfico.
Vimos toda clase de pescado: vivo, muerto y troceado. Desde anguilas hasta los venenosos peces globo. Los vendedores se muestran permisivos con los visitantes, nos es que posen, pero tampoco les molesta tu presencia. Los japoneses son demasiado educados para mostrarse enfadados, así que lo menos que puedes hacer allí es no dar mucho el follón, pues al fin y al cabo están trabajando.
A la salida hay decenas de tiendas de recuerdos y puestos de sushi. Nos encanta el pescado fresco, pero de ahí a tomarlo en un local donde aún llega el olor del mercado... Nos limitamos a comprar un libro sobre el sushi y optamos por desayunar en nuestra siguiente parada, Asakusa.
En Asakusa está el principal templo de Tokio, o al menos el más turístico. Como en Kioto, estaba lleno de escolares de visita y miles de turistas, poquísimos occidentales. El mercado de recuerdo que hay pegado es casi tan famoso como el templo y sus precios no se disparan demasiado frente al resto de tiendas, así que al menos por variedad merece la pena.
Por la tarde volvimos a Akihabara y Shibuya, donde estuvimos en el gigantesco Tokyu Hands, un inmenso centro comercial dedicado principalmente a las manualidades, si bien tiene casi de todo. Allí compramos cuchillos de cerámica que ha demostrado ser bastante buenos.
Al día siguiente nos levantamos temprano para coger en vuelo de vuelta, sin sospechar que tan solo unas horas después la tierra temblaría de forma salvaje. Sí, nos libramos del terremoto de diciembre por poco, y aunque no causó daños, el hecho de haber sentido el suelo balancearse bajo mis pies en pleno Tokio me habría traumatizado de por vida, lo tengo claro.
A diferencia de la llegada, ahora el vuelo salía de Haneda. Habíamos leído horrores sobre la terminal internacional de Haneda fuera del horario normal, pero sobre las 6:30 el aeropuerto ya estaba operativo. Teníamos la duda de si coger un carísimo taxi para llegar, ya que el transporte público nos dejaba como muy temprano una hora antes del vuelo, pero un retraso que pudimos ver en la página web de la aerolínea nos decidió a coger el expreso a Haneda: nos gastamos ocho euros en vez de ochenta.
El vuelo de vuelta un poco más movido que el de ida al sentarnos en la cola del avión y en la escala en Londres notamos, para nuestro pesar, que los trabajadores del aeropuerto ya no eran los educados y simpáticos japoneses, sino rudos europeos.
En fin, nos llevamos un recuerdo fantástico del país y sobre todo de sus habitantes. Japón es un destino impresionante, muy accesible para el turista occidental y si investigas un poco, nada caro.
En las próximas semanas colgaré algún post más con consejos prácticos que espero que os sirvan para viajar a Japón.
martes, 11 de diciembre de 2012
Últimos días en Tokio
Nuestro segundo día el Tokio lo iniciamos comiendo la exquisita y estúpidamente cara ternera de Kobe, y lo terminamos en el barrio electrónico, Akihabara, donde los japoneses también van en busca de carne, aunque no solomillos sino más bien pechuga…
Gracias a Tripadvisor encontré un restaurante en el barrio de Ginza que servía ternera de Kobe cocinándola en directo, el Kawamura Beef Steak. Se podía reservar a través de Internet, algo nada común en Japón y fuimos a comer, ya que durante la cena el precio se disparaba aún más. La experiencia fue la leche. Nos sentamos en una barra que tenía una enorme plancha donde el cocinero iba haciendo la comida. Hablaba un poco de inglés e incluso sacó una aplicación del móvil que traducía el español hablado al japonés, por lo que pudimos descubrir que las vacas japonesas sí reciben masajes cuando las lavan pero ni escuchan música ni beben cerveza, como habíamos oído. De la carne qué decir, genial, aunque sinceramente no vale la pena el pastón que se paga y yo me consuelo pensando que fue una comida única que seguramente no repetiré en toda mi vida. Por cierto, el restaurante estaba en un piso octavo de un edificio de oficinas. Es bastante común en Tokio que locales como cafeterías, restaurantes, gimnasios o hasta peluquerías se alojen en pisos altos, sin más reclamo en la calle que el del telefonillo o algún cartel en el edificio. Y no me refiero a grandes rascacielos con diez restaurantes en el sótano y otros tantos en la última planta (que también abundan) sino edificios pequeños (al menos para Tokio) de un solo negocio por planta.
Con el estómago lleno fuimos a Odaiba. Se trata de una isla de la bahía de Tokio a la que se puede llegar por carretera o barco, aunque el transporte más popular es una especie de tren elevado (en realidad es un trolebús) llamado Yurikamome cuyo viaje merece la pena por sí solo. Cruzas las alturas de Tokio, viendo los rascacielos en los que hasta altas horas de la noche se machacan a trabajar los sufridos japoneses. En la isla hay tres o cuatro centros comerciales con diversos parques temáticos: Sega Joypolis, Lego y Megaweb de Toyota, y hasta uno dedicado a los balnearios. Allí está la famosa figura de Gundam y una réplica de la estatua de la Libertad que yo no vi. Recomiendan visitarlo al anochecer, por las vistas de la ciudad y del puente Rainbow, al que sí me hinché a hacer fotos.
Desde la isla nos dirigimos a Akihabara. Íbamos con la idea de encontrar cientos de tiendas de curiosos artilugios tecnológicos, pero la verdad es que lo que más nos sorprendió fue una jarra de cerveza que generaba espuma. Imagino que un experto en informática o una loco de Apple le habría sacado más partido, pero a nosotros nos parecieron simplemente como los bazares de España, aunque decenas de ellos uno al lado del otro. También está el mastodóntico Big Camera, viene a ser como un Mediamarkt pero de ocho plantas, una para cada especialidad: cámaras, consolas, ordenadores, ...
El otro reclamo de Akihabara son los negocios relacionados con el Anime, desde tiendas de figuras y salas recreativas hasta cafeterías Maid. Las tiendas de juguetes y comics manga son a la vez sexshops donde encontrar vídeos y revistas eróticas, casi exclusivamente de temática lolita, que es lo que se lleva en Japón. Era chocante ver entrar a ejecutivos de traje y maletín con 50 años que se ponían a hojear revistas donde aparecían chicas con la edad y el seguramente el uniforme escolar que llevan sus hijas. Pero en fin, tampoco estuvimos en Japón tanto tiempo para comprender el triunfo de esa clase de tiendas. Respecto a las salas recreativas tampoco vi muchas más novedades que en España, aunque sí hay máquinas conectadas entre sí para interactuar y muchísimas máquinas para coger con una pequeña grúa muñecos. Pero en general Akihabara nos decepcionó un poco.
martes, 4 de diciembre de 2012
De Kioto a Tokio
"Los japoneses buscan la perfección en cada cosa que hacen". Aunque suene pedorro, sobre todo cuando lo dijo Tom Cruise en El último samurai, lo cierto es que ésa es la impresión que te llevas cuando visitas un templo, recorres un parque, montas en el tren bala o simplemente te atienden en una tienda (como veis, he recuperado las tildes, gracias al miniportátil que me llevé y al que le queda tan poca batería que este post será muy corto.
Me quedé con la visita al restaurante Gilo Gilo al sur de Gion. Fue fantástico y bastante barato; un sitio pequeño al la orilla de un canal. Los cocineros, todos unos niños, preparan los platos frente a ti, un surtido cerrado siguiendo el modelo Kaseiki que importaron luego los franceses en sus menús degustación. Como curiosidad, este sitio tiene dos locales más a lo largo del mundo, uno en París y el otro en Honolulú.
Al día, siguiente, nuestro tercero en Kioto, cogimos el tren a Nara, la ciudad del buda gigante y los ciervos sagrados. Aunque por ahora no nos hemos cruzado con demasiados turistas, Nara parece el destino perfecto para el dominguero japonés. Un templo impresionante, el Todai-ji, con el buda más grande de Japón, y grandes extensiones de parques plagadas de ciervos bastante domesticados a los que darles galleticas.
A la vuelta a Kioto paramos en el Fushimi Inari, el templo de los toris que aparecían en Memorias de una geisha (prácticamente la única escena rodada en Japón). Los vimos anocheciendo y aunque por esta razón apenas hicimos fotos potables, el paseo es mágico.
Nuestro último día en Kioto lo dedicamos a Kiyozumi dera, el templo más grande de la ciudad, con su catarata sagrada y unos paisajes impresionantes del otoño, que los japoneses adoran tanto como la primavera gracias a las tonalidades que toman las hojas. Allí nos encontramos con una grulla japonesa que literalmente aterrizó sobre nosotros, un encuentro tan curioso como el que tuvimos después con unos jubilados locales que nos preguntaron de donde veníamos y nos ofrecieron mandarinas. ¡Mandarinas a nosotros! ¡A unos murcianicos! Y la verdad es que estaban buenísimas.
Después paseamos por Gion, cruzándonos con algunas geishas; comimos el sushi tradicional de Kioto, avinagrado y que se toma sin soja; y recorrimos el enorme mercado de Nishiki.
Así terminó la estancia en Kioto y con el tren bala, esta vez sí despiertos, comenzó la visita a Tokio. De camino a la megalópolis nipona vimos el monte Fuji. Fue apenas un segundo porque estaba nublado y enseguida se perdió en la niebla, pero así fue incluso más especial. La llegada a la capital es un choque con el futuro. Pantallas gigantes, rascacielos, cientos de miles de japoneses de una lado a otro.
Fuimos a nuestro hotel, el Mitsui Garden Ginza, un rascacielos enorme y uno de los mejores sitios en los que me he alojado nunca. El destino deseado era el Park Hyatt de Lost in translation, pero a 400 euros la noche como que no. Eso sí, nos plantamos en el su famoso New York Bar y estuvimos admirando las vistas y escuchando la banda, como Bill Murray pero menos borrachos. De camino estuvimos en una de las torres del ayuntamiento de Tokio, que tienen un mirador gratuito, y en Shibuya, con sus tiendas de ropa tipo lolita y sus cruces megaconcurridos. Hemos cambiado la tranquilidad de Kioto por el frenesí de Tokio.
domingo, 2 de diciembre de 2012
Jetlag, sushi y ciervos
Jardin del castillo de Nijo en Kioto
Ya estamos aqui. Doce horas de avion y cuatro de tren para llegar a Kioto, nuestro primer destino en Japon (por cierto, perdon por la falta de tildes y enes espanolas pero es que el teclado del ordenador que tenemos en el apartamento, evidentemente, no las tiene. Bastante me ha costado que me dejara escribir en cristiano).
Antes de contar lo que hemos hecho los dos dias y medio que llevamos aqui, decir que Japon no es solo como esperabamos sino mucho mejor. Es una pais obsesionado con la belleza y la educacion, y a la vez puede parecer el mas caotico del mundo.
El vuelo desde Londres con Bristish Airways fue perfecto, turbulencias cero. Entre las comidas, el ordenador del asiento (con pelis, series, juegos e incluso un curso de japones) y un azafato espanol, fuimos de lujo. Tambien ayudo la quimica, para dormir unas horicas. Al llegar a Narita activamos el JR Pass y reservamos los asientos en la lanzadera a Tokio y el tren bala de Tokio a Kioto. Al principio nos preocupamos porque la chica nos cogio el tren muy justico, pero encontrarlo en el aeropuerto era muy facil y hacer la conexion en Tokio tambien. Una cosa sobre el mito de la puntualidad japonesa, es rematadamente cierta. Los trenes llegan al minuto y los conductores y operarios de las estaciones son como heroes aqui, estan muy bien considerados. Y orientarse en las estaciones es facil porque los carteles estan en tipografia japonesa y occidental, y pese a que por una via pueden pasar dos trenes distintos, basta con saber a que hora pasa el tuyo y no te equivocaras.
Al meternos al vagon hicimos lo que hace todo buen nativo, dormirnos. Es lo que tiene la suavidad de estos transportes y los asientos calefactados. Asi que el paisaje lo tendremos que ver en el tren de vuelta a Tokio. De la estacion de Kioto fuimos al apartamento, un conjunto de minuduplex llamado Sunrich Kyoto Station, donde el propietario nos dijo algo a lo que ya nos estamos acostumbrando: quitarse los zapatos para entrar. Pero los japoneses deben tener plumas en los pies porque por muchos calcetines que te pongas hace frio, y mucho mas en los tatamis de los templos o las teterias. Asi que mi consejo es que os traigais calcetas bien gordas porque cuando menos te lo esperas te tienes que quedar descalzo.
La primera tarde, a pesar de estar reventados, salimos a dar una vuelta por un barrio al sur de Gion, el de las geishas. Reservamos para cenar esta noche en un local de comida Kaisekei, tipica de Kioto a base de muchos platos pequenos que en Espana llamamos menu degustacion. Ya veremos pero tiene muy buena pinta.
Al dia siguiente seguimos a rajatabla el plan marcado y vimos el castillo de Nijo y los templos de Ninna-ji, Rioyan-ji y el Pabellon Dorado. Personalmente recomiendo evitar pagar la entrada en todos excepto en el ultimo, ya que lo realmente bonito y por lo que no hace falta pagar son los jardines. El lago y la silueta dorada del Pabellon si exige entrada pero se gasta con gusto. Tambien estan muy bien las casas de te donde puedes descansar comiendo el plato tradicional y bebiendo sake, aunque como se ven en la foto, lo mio no es sentarme al estilo japo.
Por la tarde estuvimos recorriendo los innumerables centros comerciales que circundan o estan encima de la estacion de Kioto (que aqui es un punto neuralgico) y cenamos en el Sushi Seitan, un restaurante dedicado por entero al pescado crudo. Bueno y tambien un poco caro, pues probamos el atun Toro, el mas grasiento y delicioso. Llegamos al apartamento reventados por el dia y las dificultades para dormir de la noche anterior a causa del jetlag.
Hoy hemos estado en Nara, una ciudad que fue capital imperial y es conocida por su Buda gigante, dentro del templo Todai-ji, y por los ciervos, que campan a sus anchas al ser considerados sagrados. Las familias van con los ninos a dar de comer a los animales galletas. Y estos bichos son listisimos, te rodean si sacas una pero basta con ensenarles las manos vacias para que se alejen.
A la vuelta a Kioto hemos parado en el Fushimi Inari, un conjunto de templos unidos por un paseo larguisimo de toris (arcos color vermellon donados por comerciantes). Es magico y ademas gratuito y no cierra nunca, por lo que es mejor visitarlo temprano o muy tarde para evitar agobios.
Bueno, esto ha sido todo por ahora. Ah, los japoneses de ingles muy poco, pero no hay problemas para entender lo fundamental porque si les preguntas nunca se hacen los locos: ya sea por gestos o acompanandote, te ayudan y siempre con una sonrisa en la cara.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Tokio, Kioto, Nara... ¿qué hacer?
Viendo los pedazos de viajes a Japón (20 días, un mes, ¡dos meses!) que han organizado otros blogueros, me da mucha envidia. Pero bueno, los días de vacaciones son los que son y estaremos en Japón sólo siete noches, así que con tan poco tiempo, la distribución entre ciudades parece clara: Tokio y Kioto. Finalmente hemos decidido pasar cuatro noches en la ciudad de las geishas y las otras tres en la capital nipona.
Llegamos al aeropuerto de Narita tras doce horas de vuelo y entonces nos tocará coger el tren bala, el Shinkansen (con el JR Pass ya en pleno rendimiento y siempre guiados por ese pedazo de aplicación de Hitachi que es Hyperdia, horarios y conexiones de trenes), otras dos horas y media hasta Kioto. Creo que merece la pena pasar más noches allí porque nos permite ir a otras ciudades de los alrededores si nos interesa, aunque la verdad es que Kioto se basta y se sobra.
Al ser tan pocos días, tenemos la tentación de probar lo que mejor saben hacer turistas japoneses: cinco minutos en cada atracción y a la siguiente, pero hemos decidido ir con calma, así que en planning será más o menos este:
Día 1, Kioto. Llegaremos por la tarde, así que nos limitaremos a dar un paseo por Gion y ver si podemos cruzarnos con alguna geisha (dicen lo educado es hacerles fotos sin flash, veremos como salen).
Día 2, Kioto. Empezamos con Kioto a fondo: Castillo de Nijo, Pabellón Dorado, Rioan-ji y Ninna-ji, siendo sólo imprescindibles los dos primeros.
Día 3, Kioto. Excursión a Nara (Buda gigante y ciervos sagrados come galletas) y a la vuelta el Fushimi Inari (internacionalmente famoso por una de las pocas escenas de 'Memorias de una Geisha' que se rodó en Japón, la carrera de la pequeña por el túnel de toris anaranjados).
Día 4, Kioto. El conjunto de templos de Kiyozumi Dera, el paseo del filósofo y Yasaka Shrine.
Día 5, Kioto-Tokio: Si hubiera tiempo en Kioto: Arashiyama (para ver el bosque de juncos y los monos). Asakusa y Akihabara ya en Tokio.
Día 6, Tokio. Mercado de pescado, parque Hamarikyu, Torre de Tokio y Odaiba.
Día 7, Tokio. Ginza (aunque el hotel está allí así que pasaremos por este barrio todos los días), Shibuya (foto de Quicoto Blog), Roppongi y Shinjuku.
Para hacer esta selección he consultado decenas de guías y blogs. Aquí van los que más he leído:
- Tripadvisor
- Japan-guide
- Un gato nipón
- Disfruta Tokio
martes, 13 de noviembre de 2012
Rumbo al Imperio del Sol
Hola a todos. Retomo aquí la actividad del blog que dejé olvidado durante el viaje a Estados Unidos, por estas mismas fechas el año pasado. Los problemas precisamente para encontrar Wifi y para renovar el bolg a través del móvil, por muy smart phone que fuera, me hicieron tirar la toalla. Pero vuelvo con fuerzas renovadas para tratar otra vez de relatar un viaje en directo, y qué mejor destino para esta odisea que el país más tecnificado del mundo: Japón.
Sí, Marta y yo volvemos a meternos en un avión para cruzar literalmente el planeta. Serán doce horas de vuelo desde Londres pero valdrá la pena porque el país del sol naciente es un destino que llevaba desde pequeño queriendo visitar, un sueño cumplido.
Volamos con British Airways y nos cuestan 540 € por personas ida y vuelta. Compramos los billetenes a través de http://www.travelgenio.es/, con una oferta que hubo en septiembre y que encontré gracias a la web Skyscanner, y tienen muy buena conexión porque salimos desde Madrid hacia Londres y después Tokio, para volver haciendo Tokio-Londres y Londres-Alicante. De hecho la conexión Alicante-Madrid por avión también estaba incluida pero la anularon hace unas semanas. Ahora sin embargo sobrevuela (nunca mejor dicho) el temor a una huelga de Iberia a causa del ERE bestial que anunciado la compañía. Veremos qué ocurre.
También hemos comprado ya dos Japan Rail Pass. Son una especie de bonorail que te permite viajar prácticamente por todo Japón en tren, con algunas líneas de metro urbanas incluidas, entre ellas las más importantes de Tokio. Cuesta 270 euros por viajero pero compensa sólo con ir a Kioto y volver desde Tokio. Lo he comprado a traves de la empresa Japan Experience, en su portal jrpass.es. Salía más barato que en otras páginas webs (sí, no lo vende la compañía japonesa directamente sino los touroperadores de cada país) y tenía miedo de no recibirlos, pero aquí los tengo y a no ser que en Narita me digan que no valen, parecen buenos.
Bien, me llevaré un pequeño portatil al viaje así que Wifitravel, esta vez sí, se actualizará a menudo durante el viaje. Colgaré varias entradas más antes de partir, con los hoteles, restaurantes y lugares que planeo visitar. Espero que me sigáis. ¡¡¡Banzai!!!
viernes, 16 de diciembre de 2011
Big Sur
Podría haber titulado esta entrada camino a Los Angeles o Monterey, pero creo que Big Sur responde más a lo que sentí durante el viaje, porque una vez pasado (ya sabeis que escribo con el Wifi de mi casa porque mientras viajaba y al contrario de lo que pretendía, no vi el momento de hacerlo) creo que fue el lugar más bonito en el que pude estar. Pero vamos paso a paso.Fuimos hasta la sucursal de Hertz para coger nuestro flamante Chrisler DTS para descubrir tristemente que no estaba ese modelo. Nos ofrecieron un larguísimo Grand Marquis y un gigantesco 4x4, así que pedimos el coche más pequeño que tuvieran en el que entraran las maletas. El resultado fue un Chevrolet Impala deportivo bastante chulo.
Dentro del coche por primera vez sentí pánico. Estaba en la tercera planta de un aparcamiento de una ciudad que no conocía, con un modo de circular que no conocía y a los mandos de un coche automático por segunda vez en mi vida (la primera fue unos día antes con el Golf de mi padre). No sabía donde estaba el freno de mano (resultó ser una palanca pequeñita cercana a lo que en Europa es el embrague), no sabía para que servía cada modo del sistema automático (había siete: P, R, N, D, 1, 2, 3), no encontraba el mando de la luz... Así que volví a mis años de Conductor Novel y cogí las instrucciones del coche. Al poco logré sacarlo a la carretera y entonces todo fue perfecto. Los coches automáticos son fantásticos y Estados Unidos es el paraíso de los conductores: son pacientes, cívicos, respetan los límites de velocidad (allí circulan al 110 de máxima, sí, cuando aquí por poco iniciamos una guerra cuando bajaron el límite) y siempre hay sitio para aparcar. La primera vez que me salté el semáforo en rojo para girar a la derecha (allí es legal si lo haces como si fuera un Stop) fue como una liberación, deberíamos tener esa regla en España, agiliza mucho el tráfico en las ciudades.
En fin, cogimos la autovía tras despedirnos de San Francisco e iniciamos el camino a Monterey y Carmel. La primera población es muy turística, aunque puedes tomarte una copa de vino y un cocktail de gambas a menos de dos metros de un grupo de leones marinos y un gracioso pelícano. Se supone que tiene el Acuario más grande de USA con miles de medusas, pero yo pasé, comimos algo y nos dirigimos a Carmel.Carmel es el pueblo más pijo de Estados Unidos. Allí fue alcalde dos años Clint Eastwood (también tiene un hotel por la zona), está prohibido andar con tacones para no romper las aceras aunque nadie hace caso, y pese a que tiene poquísimos habitantes Tiffanny & Co ha abierto una joyería. Es bonito, todas las casas son preciosas y destila alegría por cada esquina, la alegría de ser hippy y millonario a la vez. Su playa es espectacular, pero sólo era el comienzo de un viaje con vistas impresionantes, nos adentramos en el Big Sur.
El Big Sur es una franja de montañas, una carretera y el mar. Durante dos hora más o menos atraviesas un lugar de ensueño, con acantilados, puentes impresionantes, cascadas que rompen directamente en la playa. Es algo que merece la pena un viaje por sí solo y donde las fotos que hice no reflejan lo que puedes llegar a sentir. Es un lugar aislado porque sólo lo atraviesa una carretera de norte a sur con ninguna conexión hacia el este a causa de las montañas. Allí se refugiaron en el pasado artistas y hoy está protegido por lo que apenas se construyen cabañas. Nosotros dormiríamos en una, Lucia Lodge, un hotel carísimo pero que valió la pena por dormir sobre un acantilado escuchando romper las olas y viendo al día siguiente un gran amanecer.
martes, 13 de diciembre de 2011
San Francisco
"If you come..." ¡Sí! Llegamos a San Francisco. El viaje ha sido agotador, tres aviones y dos transbordos desde Punta Cana pasando por Puerto Rico y Miami. En el aeropuerto cogemos un taxi que nos lleva hasta el hotel en Fisherman Warf, en la zona turística del puerto. Es de noche y la ciudad está durmiendo, pero en de camino vemos algo que no volveremos a encontrarnos en las carreteras de Estados Unidos, dos coches haciéndose una carrera. Y es que como contaré después, los conductores norteamericanos son los más cívicos y responsables que me he encontrado hasta ahora.A la mañana siguiente nos levantamos y en la self-service del desayuno del hotel me encuentro una máquina para hacer tortitas, que puedes combinar con una pan típico de San Franscisco, bacon requetecrujiente y una salsa parecida a la bechamel con carne picada: ¡El desayuno de los campeones!
El resto del día lo dedicamos a recorrer la ciudad a pie. Cuesta arriba y cuesta abajo por la famosa calle curvada de Lombard. Atravesamos el barrio chino y a media tarde llegamos al centro comercial, inmerso en la locura del Black Friday (dos jornadas de compras masivas tras el Día de Acción de Gracias). El contraste entre la pobreza de la República Dominicana y la opulencia de una de las ciudades más ricas de Estados Unidos es bestial.
Volvemos reventados al hotel y llegamos pronto gracias a un 'autobusero' muy simpático que nos lleva varias paradas gratis sólo para indicarnos donde debemos coger nuestro bus al hotel. En general casi todos los estadounidenses se mostrarán así de amigables durante el viaje. Ah, antes de acostarnos un leemos unos pasajes del interesante libro que nos proporciona el hotel. No sé por qué me suena el título...
viernes, 2 de diciembre de 2011
Hola a todos. Sigo vivo pero creo que confie demasiado en el wifi de USA. Si que hay muchos locales, tiendas y cafeterias con wifi, pero la mayoria piden contraseñas o directamente dinero. Paradojicamente estoy aprovechando ahora el wifi de una tienda Apple de Las Vegas para conectarme con mi Samsung. Sin embargo no puedo colgar fotos directamente asi que esperare a Nueva York para colgar un post mas largo y con fotos.
Un abrazo.
Un abrazo.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Dia 4, Barajas y Punta Cana
Hola a todos. La vida del viajero wifitravelero es complicada y pese a lo que habia pensado, no encontre wifi gratuito hasta llegar al hotel de Punta Cana. Ni en la estacion de Renfe, ni en Barajas ni en el aeropuerto de Punta Cana. Y ademas, una vez aqui, me he dedicado a disfrutar y relajarme asi que he esperado a hoy jueves 24 de noviembre, un dia antes de salir para San Francisco, para realizar mi primera entrada.
Bueno, aqui he metido un anuncio cachondisimo del aeropuerto de Barajas. No se si lleva mucho tiempo pero en mi opinion es una genialidad. La salida desde Murcia fue accidentada, porque cayo un chaparron de cuidado y en dos horas la ciudad era intransitable. El taxista llego tarde diciendo que las carreteras estaban inundadas. En realidad no se sabia ni el camino a la estacion pero eso si, nos cobro todo el tiempo que estuvo dando vueltas. En Madrid no tuvimos ningun problema y el vuelo salio a su hora, pero ocho horas en el aire son muchas y por poco abrimos la puerta de emergencia sobre el Atlantico del agobio que teniamos. Por cierto, Pullmantur Air es como Ryanair pero en vuelos transatlanticos, te dan la comida obligatoria gratis, si, pero olvidate de tomar alcohol o cualquier otra cosa durante el viaje. Te cobran hasta los auriculares. El 747/400 en el que viajamos era del ano (si, en el ordenador no hay enes espanolas ni tildes porque en la Republica Dominicana no se habla castellano?) de la pera, seguramente heredado de alguna aerolinea japonesa porque las pantallas de los asientos tenian las instrucciones en ingles y japones (ole ahi Pullmantur Air que luce una ene espanola en la cola pero no puede traducir sus programas). Ademas ya no funcionaba el explorador asi que tenias que adivinar que funcion pulsabas en plan Luke Skywalker en la Estrella de la Muerte.
En fin, Punta Cana es el paraiso, si eres un turista occidental, claro. Hoteles de todo incluido, clima perfecto y playas increibles, pero los empleados que te atienden cobran sueldos infimos y juntan turnos de trabajo larguisimos. Por un lado me alegro de haber venido para conocer esto, pero se te cae el alma al suelo si sales del complejo hotelero. Y no es que el pais sea pauperrimo, pero el lujo que destilan los hoteles es simplemente insultante. En fin, lo cierto es que el dominicano se lo toma todo siempre bien y te responde siempre con una sonrisa aunque lleves un plato de nachos en la boca y balbucees que te ponga otro Cocoloco.
O si quieres fotos originales de tu boda pedorra, jeje.
Bueno, para pais de contradicciones el que nos espera. Proximo post desde California!
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